Empezamos con ocho habitaciones y mucha terquedad. Diecisiete años después seguimos aquí.
Rewardaro no nació de un plan de negocio ni de un fondo de inversión. Nació de una familia gallega que decidió reconvertir el pazo donde veraneaban sus abuelos en algo que mereciera la pena mantener abierto. Todo lo demás lo hemos ido aprendiendo sobre la marcha, a golpe de cliente enfadado y de mañana de domingo trabajando.
Un hotel familiar que se niega a ser una franquicia impersonal
Cuando en 2008 abrimos la primera habitación, la gente nos decía que estábamos locos por invertir en un hotel en Arteixo en lugar de en el centro de A Coruña. Hoy tenemos setenta y ocho habitaciones, un restaurante de autor, un spa climatizado, una sala de juego privada y más de cuarenta personas en plantilla. Sigue siendo la misma familia la que decide qué se sirve en el comedor cada semana.
No formamos parte de ninguna cadena hotelera. No aplicamos protocolos globales de atención al cliente. Cuando un huésped nos escribe pidiendo algo que no está en la carta, decide una persona concreta, no un manual corporativo. Eso nos cuesta tiempo y nos ahorra clientes enfadados.
Diecisiete años resumidos en ocho fechas que aún recordamos
No todos los momentos fueron buenos. Estos son los que de verdad marcaron el rumbo del hotel, para bien o para mal.
Abrimos con ocho habitaciones y un comedor prestado
Compramos el pazo familiar con hipoteca a treinta años y abrimos con la mitad de las habitaciones pintadas sobre la marcha. La primera noche se alojó un matrimonio de Bilbao que todavía nos visita cada verano.
El restaurante pasa a manos del chef Hugo Fernández
Contratamos a nuestro primer chef con formación reglada. Reestructuró la carta entera, eliminó los platos congelados y casi nos arruina los primeros tres meses. Fue la mejor decisión que hemos tomado.
Sumamos el spa y el jardín sur
Aprovechamos el edificio anexo para levantar un spa climatizado con piscina y dos salas de tratamiento. La clientela de invierno dejó de ser un problema estacional, que era justo lo que necesitábamos.
Creamos la primera suite con terraza privada
Reconvertimos el antiguo comedor del ático en una única habitación con vistas al puerto. Nadie en dirección lo apoyó. Se agotó la primera temporada entera y hoy sigue siendo la más reservada.
El año que casi nos cierra
Cerramos cuatro meses por la pandemia. Aprovechamos para rehacer la cocina industrial, insonorizar dos plantas y reconvertir tres habitaciones en espacios de trabajo. Volvimos con deudas y mejores instalaciones.
Nace la Experiencia Casino & Gastronomía
Un cliente habitual nos dejó una nota diciendo que faltaba algo después de cenar. La enmarcamos y montamos la primera mesa de blackjack con un crupier titulado. Hoy es el paquete más reservado de los fines de semana.
Ampliamos la terraza de la suite a 26 metros
Retiramos el muro medianero, ganamos seis metros cuadrados de terraza y colocamos una pérgola con toldos de lino que se pliegan en treinta segundos. Es el rincón favorito de quien la reserva en verano.
Reforma integral del ala este
Rehicimos por completo la sala privada de juego, añadimos una barra lounge que abre después del cierre y sustituimos el sistema de climatización viejo por conductos con control independiente en cada estancia.
Cuatro ideas que repetimos hasta la saciedad al equipo nuevo
No tenemos un manual de valores corporativos impreso. Tenemos estas cuatro frases que se repiten en cada reunión de equipo desde 2015.
Contratar despacio
Preferimos tener una plaza vacante un mes entero que contratar a alguien que no encaje. La plantilla se queda años, no temporadas.
Comprar cerca
El pescado viene de lonja gallega, la carne de granjas de la comarca y el vino de bodegas que podemos visitar en menos de una hora.
Cancelar gratis
Nunca hemos cobrado a un cliente por cancelar con 48 horas de antelación. Ni con mala temporada, ni con la ocupación por los suelos.
Decir la verdad
Si un plato no está a la altura, no lo servimos. Si una habitación tiene una pega, lo advertimos antes de que reserve el cliente. Ya vendrá otro.
Las personas que hacen que Rewardaro funcione cada día
No vamos a poner el retrato de la directora para que parezca más cercano. Aquí están los nombres que verás si te alojas con nosotros.
Álvaro Mencía
Director y copropietarioLleva el hotel desde el primer día. Se le ve poco por recepción porque está en la oficina con papeles, pero sale si hay que resolver algo a mano.
Iván Boullosa
Chef ejecutivoOcho años al frente de la cocina. Vino de San Sebastián y se ha adaptado a Galicia con una exigencia que a algunos proveedores les resulta incómoda.
Nuria Castiñeira
Jefa de recepciónEstá desde 2012. Conoce a los huéspedes por nombre, se acuerda de sus alergias y sabe cuándo conviene hablar claro y cuándo no.
Brais Varela
Anfitrión y gerente de salaCrupier titulado y responsable de la zona de ocio. Gestiona los límites de gasto sin que el cliente se sienta vigilado. Tiene mucha mano izquierda.
Hacer menos cosas, pero hacerlas bien
En 2017 rechazamos entrar en una cadena de hoteles regionales. Nos ofrecían pagar por la marca, formación estandarizada y una plataforma central de reservas. A cambio, ellos decidían el menú, los horarios del personal y los proveedores.
Dijimos no. Seguimos siendo independientes, seguimos eligiendo a quién contratamos y seguimos decidiendo qué se sirve en el comedor según lo que entra por lonja. Nos cuesta más caro y a veces cometemos errores. Pero cada vez que un huésped escribe una reseña mencionando a una persona concreta del equipo, sabemos que hicimos lo correcto.
Nunca hemos querido ser el hotel más grande de Galicia. Solo el que la gente recomienda sin que se lo pidan.
Lo que hemos construido, reformado o abierto estos últimos años
Una selección de proyectos propios, con cifras reales y fechas que podemos justificar con factura.
Rehabilitación del pazo, 2008
Reforma completa en nueve meses con un presupuesto inicial de 1,2 millones que acabó en 1,6. Mantuvimos la piedra original y sustituimos todas las instalaciones.
Spa y piscina climatizada, 2014
Levantamos un anexo de 240 metros cuadrados con piscina a 31 grados, dos salas de tratamiento y un circuito de agua que funciona todo el año.
Renovación de cocina industrial, 2021
Cambiamos los equipos de cocina por sistemas de inducción y cámaras de conservación con control de temperatura digital. Coste total: 340.000 euros.
Lounge de la sala de juego, 2025
Ampliamos el ala este con una barra lounge de 80 metros cuadrados que abre cuando la mesa cierra. Inversión de 210.000 euros, ya amortizada.
Climatización por conductos, 2024
Sustituimos los splits antiguos por un sistema de conductos con control independiente en cada habitación. Consumo eléctrico reducido un 31 % desde la instalación.
Placas solares en la cubierta, 2023
Instalamos 68 paneles fotovoltaicos que cubren el 42 % de la demanda eléctrica del edificio fuera de temporada alta. Amortización prevista en siete años.
Premios y menciones que hemos recibido sin buscarlos demasiado
No pagamos por sellos de calidad ni por figurar en listados de pago. Estos reconocimientos llegaron solos, y aún nos siguen sorprendiendo.
Mejor alojamiento boutique de Galicia
Otorgado por la asociación gallega de hostelería tras una votación interna en la que participaron más de 300 establecimientos de la comunidad.
Recomendación gastronómica regional
Inclusión en la guía de restaurantes de referencia de Galicia, categoría «cocina de producto con identidad propia», junto a otros 18 establecimientos.
Sello de sostenibilidad turística
Certificación autonómica por prácticas de eficiencia energética, gestión de residuos y compra local verificada con auditoría externa anual.
Dos formas concretas de venir a Rewardaro
Puedes venir solo a dormir, solo a cenar o juntar las dos cosas. Estos son los dos productos que más nos piden y en los que mejor nos sale el trabajo.
Dos artículos donde contamos cosas que no caben en esta página
Escribimos desde dentro, con nombre y apellidos. Sin agencia de contenido intermedia ni historias que no podamos comprobar.
Huéspedes que llevan años repitiendo y no nos deben ningún favor
Publicamos también las críticas malas, porque una reseña de cuatro estrellas dice más que diez de cinco. Estas son de este último año.
Vengo tres veces al año desde hace siete. La plantilla es prácticamente la misma que el primer día y eso se nota muchísimo en la atención.
El chef nos avisó personalmente de que la merluza no estaba a la altura esa noche y nos propuso otra cosa. Eso es honestidad y no lo encuentras en hoteles grandes.
El spa está bien, pero las plazas de parking son justas para coches grandes. Todo lo demás es sobresaliente, así que no bajo más la nota.
Preguntas que nos plantean más de lo que crees
Respondidas de forma honesta, sin respuestas comerciales preparadas.
Después de leer todo esto, ya sabes si encajamos
Si te ha gustado lo que has leído, escríbenos y te decimos con sinceridad si Rewardaro es el sitio adecuado para lo que buscas, o si te conviene buscar otra cosa.